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Revista F.E.

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Issn: 9950-5886
Depósito Legal: M-22319-1979

   Estimado amigo: 

   Era jueves, 7 de diciembre de 1.933. El primer número de F E  veía la luz. En la cabecera de la portada se podía leer: “Antes de hablar de mayorías y de minorías; de derechas y de izquierdas; de reformas y de pactos, nosotros, que entendemos poco de esas cosas, gritamos: ¡Viva España!”.  

   Fue su fundador José Antonio Primo de Rivera, al que acompañaba un grupo de jóvenes que no disponía de otros recursos que su “fe resuelta en que estaban vivas las fuentes genuinas de España”; su  afán por establecer una justicia social profunda, que superase el dogma marxista de la lucha de clases, e imponiéndose -¡nada menos!-  “la alta tarea moral de desmontar el capitalismo”, por cuanto legitimaba la explotación del hombre por el hombre. 

   Efectivamente, eran muy pocos, carecían de medios materiales y se aseguraban -por la naturaleza misma de los fines que se proponían- la antipatía de unos y el odio de los otros. Sus posibilidades de éxito las resumían así: “Nuestra misión es difícil hasta el milagro, pero nosotros creemos en el milagro”. Y esto dicho por un hombre de la sólida formación cristiana de José  Antonio no era una concesión a la retórica literaria; era, con todo rigor, un acto de fe. Sabía lo que decía; y decía, exactamente, lo que pensaba: esperaba un milagro (sólo Dios hace milagros): llevar adelante el movimiento político Falange Española.  

   Y como se correspondía con la naturaleza de la  misión, avalaron personalmente su entrega con el  martirio muchos jóvenes “creyentes” en el milagro. 

   Y como solo lo verdadero permanece, nosotros –que tampoco disponemos de medios, ni siquiera contamos con la valía personal de aquellos primeros- hemos recuperado legalmente la cabecera F .E.: para que continúe la empresa iniciada el 7 de diciembre de 1933; para que sea posible el milagro. No vamos a fundar ninguna organización política, porque ya hay muchos grupos- demasiados- que llevan la etiqueta de falangistas. Esa tarea queda para otros. Aquí, en F E, sólo utilizaremos la palabra. Y esperamos que en algo valga nuestra aportación humilde. Queremos ayudar, empujar a otros, animar a todos a llevar adelante la labor iniciada aquel 7 de diciembre de 1933. 

   Por todo ello, nos permitimos, con toda naturalidad, solicitar tu colaboración. Nada pedimos para nosotros; simplemente te ofrecemos la oportunidad de aportar tu tiempo, tus artículos, tu dinero, a la hermosa misión –difícil hasta el milagro- que hace más de siete décadas emprendió un puñado de jóvenes, que hoy nos invitan a seguir el camino que marca una estrella. 

   Así que, querido amigo, esperamos tu generosa respuesta. Recibe un cordial saludo,

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